¡Conceptualizando ando!
En esta pestaña comparto contigo las conceptualizaciones que más me llamó la atención en cuanto a la asignatura Teorías Pedagógicas Contemporáneas.
Teorías
pedagógicas contemporáneas versus práctica pedagógica docente del siglo XXI
La práctica pedagógica
de un docente del siglo XXI responde a las exigencias de las teorías
pedagógicas contemporáneas cuando estas brinden atención a las singularidades y
particularidades de los estudiantes, se respeten los ritmos y formas de
aprendizaje, se conciba a la escuela como espacio generador de
conocimientos y potenciador de habilidades de pensamiento, de tal manera que
los estudiantes cuenten con capacidad de desenvolverse o resolver
problemas en situaciones comunicativas de la vida misma.
Por lo anterior, se
plantea en este documento la tesis según la cual la práctica docente del siglo
XXI frente a las teorías pedagógicas contemporáneas requiere de cambio ya,
donde el quehacer pedagógico tome un significado nuevo en el estudiante desde
la concepción y ejercicio del proceso de enseñanza aprendizaje.
Hoy por hoy, el
quehacer pedagógico incita al cambio, a la resignificación de la educación, de
la manera en que se enseña y en las posibles maneras en que los estudiantes
aprenden; hoy el docente debe pensar en generar espacios de aprendizaje donde
los estudiantes aprendan desde sus particularidades e individualidades y de esa
manera lograr el cambio que la sociedad en sus múltiples aspectos (sociales,
económicos, políticos, entre otros) requiere.
Aquellos que solo
creen en sus años de experiencia, en cuanto a la repetición de lo mismo, porque
repetir es lo único que se hace, deben cambiar. Las competencias del siglo XXI
requieren del desarrollo de habilidades de pensamiento que giren en torno a los
alcances del mundo globalizado y cambiante. “Una práctica educativa que procede
solamente de la experiencia, por más eficiente que parezca, corre el riesgo de
repetirse y reincidir en errores no descubiertos. La teoría enriquece la
práctica y la dignifica con aportes novedosos descubiertos por otros sistemas
teóricamente hablando” Nacional (2002).
El cambio debe darse y
entenderse desde las concepciones de docente, escuela, estudiante, para así
transformar la práctica pedagógica. El docente ya no puede ser quien imparte
conocimiento, debe ser maestro, con toda su connotación oriental, un guía, un
mediador, que permita escenarios de aprendizaje significativo, pero que también
establezca lazos de comunicación horizontal donde el afecto, la confianza,
respeto y dialogo sean pilares de esta relación. La escuela ya no puede seguir
siendo el mismo espacio de cuatro paredes, debe ser ese lugar de socialización,
construcción y conectividad de aprendizaje no sólo en aspectos netamente
académicos sino éticos y convivenciales teniendo en cuenta que, el “ambiente
emocional que se genera en las aulas, producto de las interacciones personales,
puede marcar pautas positivas en pro de la participación más fluida del
estudiantado, así como la demostración de una amplia gama de sentimientos”
Atravia (2005). El estudiante no debe ser ya ese ser sin luz, debe ser el
principal actor de su propio aprendizaje,
En ese sentido, pensar
en la manera de generar el proceso de enseñanza-aprendizaje mediados por TIC es
un gran avance al cambio, porque la perspectiva innovadora en el mundo de
las tecnologías es de suma importancia. Las prácticas tradicionales fueron
pensadas en su momento, incluso, tiene sus inicios con los paideios y
funcionaron, pero hoy debemos pensar en el conectivismo y la
construcción social que viene con el.
Si bien es cierto que
se ha querido generar cambio, dando pequeños pasos y como lo menciona Cerezo
(2006) “los paradigmas educativos no han tenido un desarrollo sencillo, de
hecho, su tránsito entre los actores educativos ha sido en cierto sentido
torturoso por las posturas polares presentes en el campo educativo” Se deben
seguir pensando en cambio, para quitar tantos polos y hacer a modo de feedback
un enfoque que genere pensamiento crítico en los estudiantes y desarrolle en
ellos sus habilidades de pensamiento, habilidades que las competencias del
siglo XXI solicitan.
Por último, a modo de
conclusión, el docente debe asumir su papel, debe asumir su compromiso laboral
y social, en ese sentido, buscar estrategias y maneras de que sus estudiantes
logren comprensiones en cuanto a conceptos de las diferentes disciplinas o
áreas del conocimiento y el desarrollo mismo de las diferentes habilidades, y
debe ser ya, debe ser hoy.
Por último, quiero que reflexionemos frente al siguiente video, dale paso a abrir tu espíritu crítico, la educación del siglo XXI te espera.

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